Juegos de Jardín
DIÁLOGOS VIVOS ENTRE LO REAL Y LO IMAGINADO QUE ACOGEN TODAS LAS MIRADAS
La trayectoria de Sergio de Luz se ha definido por una investigación sostenida en torno a la pareidolia como fenómeno perceptivo y como estrategia estética. En su producción inicial, centrada en el entorno urbano, este mecanismo activaba lecturas figurativas en superficies arquitectónicas y estructuras aparentemente neutras, generando un diálogo entre lo real y lo imaginado que situaba al espectador en un papel activo. Proyectos como Impronta consolidaron esta aproximación, inscribiendo su obra en una línea de investigación visual donde la interpretación no es un resultado cerrado, sino un proceso compartido.
El proyecto Juegos de Jardín, desarrollado en el Real Jardín Botánico de Madrid, supone una expansión de este marco conceptual hacia un territorio vivo, en el que la pareidolia se activa a partir de formas orgánicas y estructuras vegetales. La influencia de Andy Goldsworthy, cuya práctica reivindica la dimensión estética inherente a la naturaleza, introduce una reconsideración del medio: la fotografía deja de registrar lo urbano para explorar la capacidad de la naturaleza de generar significados abiertos. En este contexto, Sergio de Luz mantiene la premisa fundamental de su trabajo —la imagen como espacio de interpretación compartida—, pero la sitúa en un entorno donde la vida vegetal amplifica las posibilidades perceptivas.
El Real Jardín Botánico, institución histórica vinculada a la investigación científica y a la representación artística de la flora desde el siglo XVIII, adquiere aquí un doble papel. Por un lado, actúa como marco cultural que inscribe el proyecto en una tradición de observación y estudio de la naturaleza. Por otro, funciona como territorio fértil para la pareidolia: las formas vegetales, sometidas a variaciones de luz, textura y crecimiento, generan estructuras ambiguas que invitan a la interpretación. La fotografía se convierte así en un dispositivo de activación semiótica, donde el sentido no está fijado, sino que emerge de la interacción entre obra y mirada.
En este proceso, la obra de Sergio de Luz introduce una reflexión sobre la pluralidad perceptiva como valor. La pareidolia, al depender de la capacidad individual de proyectar significados sobre formas no figurativas, visibiliza la diversidad de modos de ver y de construir sentido. Cada espectador completa la imagen desde su propia experiencia sensorial, cognitiva y emocional, generando lecturas que no solo son legítimas, sino constitutivas de la obra misma. La fotografía se presenta, por tanto, como un espacio donde la multiplicidad interpretativa no es una desviación, sino una riqueza.
Este enfoque se alinea con corrientes del arte contemporáneo que cuestionan la centralidad del autor y reivindican la participación activa del espectador. En las fotografías de Sergio de Luz, la naturaleza no se ofrece como objeto cerrado, sino como un abanico de posibilidades, donde cada elemento vegetal se convierte en punto de partida para una construcción simbólica que varía según quien la observa. La obra no busca imponer una lectura, sino habilitar un campo de significación abierto.
Desde esta perspectiva, el proyecto permite también una lectura inclusiva vinculada a la discapacidad. La pareidolia —entendida como la capacidad de ver más allá de lo evidente— dialoga con la diversidad perceptiva que muchas personas con discapacidad desarrollan. No se trata de idealizar la discapacidad, sino de reconocer que existen múltiples formas de interpretar el mundo. En las fotografías de Sergio de Luz, esa diversidad se convierte en valor: cada espectador aporta su sensibilidad, su experiencia y su manera única de completar la imagen. La obra celebra la pluralidad de miradas y reivindica que no existe una interpretación correcta, sino una riqueza de posibilidades.
El resultado es un conjunto de imágenes que funcionan como juegos de jardín: fotografías abiertas, vivas, que invitan a participar. La magia aparece cuando la interpretación del artista coincide con la del espectador, pero también cuando difiere, porque en esa diferencia se revela la potencia de la pareidolia como herramienta creativa y como metáfora de inclusión.
Así, Sergio de Luz construye un proyecto que une naturaleza, historia, arte contemporáneo y diversidad humana. El Jardín Botánico se convierte en un espacio donde la pareidolia florece y donde cada mirada —sea cual sea su origen, su capacidad o su forma de percibir— tiene un papel fundamental en la creación del significado final. En esta exposición, la naturaleza no solo se observa: se interpreta, se completa y se transforma en un territorio compartido donde todas las miradas son válidas y necesarias.
Ester Bueno Fernandez (comisaria de la exposición)
Garden Games
LIVING DIALOGUES BETWEEN THE REAL AND THE IMAGINED THAT WELCOME EVERY GAZE
Sergio de Luz’s practice has been shaped by a sustained investigation into pareidolia as a perceptual phenomenon and as an aesthetic strategy. In his early work, focused on the urban environment, this mechanism activated figurative readings on architectural surfaces and apparently neutral structures, creating a dialogue between the real and the imagined that placed the viewer in an active role. Projects such as Impronta consolidated this approach, situating his work within a line of visual research in which interpretation is not a closed result, but a shared process.
The project Garden Games, developed at the Royal Botanic Garden of Madrid, expands this conceptual framework into a living environment, where pareidolia is activated through organic forms and plant structures. The influence of Andy Goldsworthy, whose practice highlights the inherent aesthetic dimension of nature, introduces a reconsideration of the medium: photography moves away from recording the urban environment to explore nature’s capacity to generate open meanings. Within this context, Sergio de Luz maintains the fundamental premise of his work, the image as a space for shared interpretation, but places it in an environment where plant life amplifies the possibilities of perception.
The Royal Botanic Garden, a historic institution linked to scientific research and the artistic representation of flora since the eighteenth century, takes on a dual role here. On the one hand, it acts as a cultural framework that places the project within a tradition of observing and studying nature. On the other, it becomes fertile ground for pareidolia: plant forms, subject to variations in light, texture and growth, generate ambiguous structures that invite interpretation. Photography thus becomes a device for activating meaning, where it is not fixed but emerges from the interaction between the work and the gaze.
In this process, Sergio de Luz’s work introduces a reflection on perceptual plurality as a value. Pareidolia, by depending on the individual capacity to project meanings onto non figurative forms, makes visible the diversity of ways of seeing and constructing meaning. Each viewer completes the image from their own sensory, cognitive and emotional experience, generating readings that are not only legitimate, but constitutive of the work itself. Photography is therefore presented as a space where multiple interpretations are not a deviation, but a richness.
This approach connects with strands of contemporary art that question the centrality of the author and call for the active participation of the viewer. In Sergio de Luz’s photographs, nature is not presented as a closed object, but as a range of possibilities, where each plant element becomes a starting point for a symbolic construction that changes according to who observes it. The work does not seek to impose a reading, but to open up a field of meaning.
From this perspective, the project also allows for an inclusive reading connected to disability. Pareidolia, understood as the ability to see beyond what is immediately evident, enters into dialogue with the perceptual diversity developed by many people with disabilities. This is not about idealizing disability, but about recognizing that there are many ways of interpreting the world. In Sergio de Luz’s photographs, this diversity becomes a value: each viewer brings their own sensitivity, experience and unique way of completing the image. The work celebrates the plurality of gazes and asserts that there is no correct interpretation, but rather a richness of possibilities.
The result is a group of images that function as garden games: open, living photographs that invite participation. The magic appears when the artist’s interpretation coincides with that of the viewer, but also when it differs, because it is in that difference that the power of pareidolia as a creative tool and as a metaphor for inclusion becomes apparent.
In this way, Sergio de Luz brings together nature, history, contemporary art and human diversity in a single project. The Botanic Garden becomes a space where pareidolia flourishes and where every gaze, whatever its origin, ability or way of perceiving, plays a fundamental role in creating the final meaning. In this exhibition, nature is not simply observed: it is interpreted, completed and transformed into a shared territory where every gaze is valid and necessary.
Ester Bueno Fernandez (exhibition curator)